"Las primeras" para Doce notas

Las "primeras"
Publicado en Docenotas el nº 35, Febrero-Marzo 2003

Junto al árbol del paraíso, el primer hombre, Adán, y la primera mujer... ¿o no?
(Entrada de la Catedral de Notre-Dame)

Una vez pensé que tenía talento creativo, pero he descartado esta idea: una mujer no debe desear componer. Si ninguna ha sido capaz de hacerlo, ¿por qué debería suponer que yo puedo?
  
Son palabras del diario de Clara Schumann (noviembre de 1839), la gran pianista que se medía con el mismo Liszt, editora y divulgadora de la obra de su esposo Robert Schumann y, a pesar de sus dudas y de su paulatina retirada, compositora. Desgraciadamente Clara ignoraba que había otras mujeres que la habían precedido, desconocía incluso a sus contemporáneas, que se debatían en conflictos parecidos.

¿Es la situación actual muy diferente?   ¿Es posible encontrar en el repertorio que ofrecemos a los alumnos algún nombre de compositora histórica o se e encuentran sus nombres en las historias de la música al uso?

   Hace poco, en la sección de discos de unos grandes almacenes, buscaba títulos que había visto en la red, con la inocente esperanza de poder echarles un vistazo. No fue así; pero además según husmeaba mi asombro crecía: recuperaciones de compositores barrocos absolutamente desconocidos, segundones del XIX de ningún interés fuera del musicológico, todo ello con profusión de ejemplares…Confundida –y quizás con un puntito de maldad- me dirigí a las responsables de sección:

-¿Es que tienen aparte a las compositoras? Porque en la sección general no encuentro a ninguna
-¡Cómo!-ofendidísima- nosotros tratamos igual a hombres y mujeres, no hacemos diferencias.
-Bueno, a veces sí hacen diferencias, la “música contemporánea” está en ese rinconcito…
-No,no, las mujeres están con los hombres, SIN DIFERENCIAS.
-Bueno, pues estarán con los hombres, pero la diferencia es que no hay ninguna.
-(Momento de duda) Bueno, claro, es que... mujeres compositoras no hay. Habrá alguna a lo mejor, pero vamos…no son importantes.
 (Aquí decido cambiar de tercio y no meterme en una discusión historiográfica con quien uno no debe)
-Pero yo tengo los datos de las publicaciones que busco, ¡existen!
-No puede ser, nosotros aquí tenemos todo lo que existe. Si las discográficas no quieren grabar obras de mujeres no es culpa nuestra. Y si no, dígame ¿dónde los ha visto?
-En internet
-¡Ah bueno! Pero es que aquí estamos en España.

    Que la comicidad de la idiosincrasia nacional no nos llame a error: cambiando unos cuantos términos, las respuestas son las mismas que recibiríamos de un músico para quien este tema no entra en su campo de interés. Yo las he recibido por esta “feminista y anticuada idea” de hacer un concierto dedicado a obras de mujeres con ocasión del 8 de marzo. Una ignorancia militante sigue empeñándose en negar su existencia, o en cuestionar el interés de su recuperación.

Miguel Ángel, Capilla Sixtina


   Que las mujeres han sido excluidas de la historia por sistema es un hecho obvio para quien quiera verlo. Gracias a la investigación de la musicología “feminista”, es decir, la que investiga sobre las mujeres (lo que parece necesario aclarar, ya que el término asusta y está algo demonizado últimamente), se han recuperado los nombres, biografías y obras de muchas compositoras. Sus catálogos, en contra de lo que se piensa, en algunos casos son importantes (o deslumbrantes, como el de Hildegarda von Bingen) y algunas de ellas fueron relevantes en su tiempo. La relación de lo que ya conocemos no deja prácticamente lagunas: las mujeres no sólo han intervenido activamente en la práctica musical occidental sino que se han ocupado de escribir música y han tenido nombre y apellidos.

   Y por ello resulta un poco irritante y sobre todo ridículo, encontrar reiteradamente la frasecita de “primera mujer” que compone, escribe, pinta, etc… Realmente es sorprendente la cantidad de “primeras” mujeres que se encuentran en cada época y país... desde tiempos inmemoriales. Aún hoy, cuando según la idea de progreso ya habríamos conseguido “la incorporación de la mujer” o, como ahora nos gusta decir, su “normalización”, asistimos a una nueva generación de “primeras mujeres compositoras”. Muy sospechoso.

   La normalización de la mujer compositora se habrá  conseguido, entre otras cosas, cuando recupere su memoria histórica, cuando deje de haber “primeras compositoras”. La normalización de la mujer compositora se habrá conseguido cuando no haya ninguna alumna en nuestras aulas que sufra interiormente las dudas inconfesables de Clara.

Mercedes Zavala

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